Château Dauzac: vivir la vendimia dentro de un Grand Cru Classé.
Hay visitas de bodega que duran una hora. Y hay visitas que te cambian la vara con la que mides todo lo demás. Château Dauzac — Grand Cru Classé en 1855, en plena Margaux — fue de las segundas.
Llegué en plena vendimia. El château amanece entre niebla, y a las pocas horas el viñedo está lleno de gente cortando racimos de Cabernet Sauvignon a mano, hilera por hilera. Ver de cerca la fruta que terminará en una botella que tal vez abras en quince años te cambia la relación con lo que hay en tu copa.
Tradición de 1855, mentalidad de laboratorio
Lo que no esperaba: al lado de las barricas de roble, ánforas. Dauzac es de los châteaux que más experimenta en el Médoc — crianzas en ánfora, barricas de tronco entero, agricultura con certificación ambiental. La etiqueta tiene casi dos siglos de historia; la bodega piensa como una startup.
Y un dato que me encantó como dato freak: en Dauzac se inventó el caldo bordelés, la mezcla de cobre y cal que salvó a los viñedos de Europa del mildiu en el siglo XIX y que hasta hoy se usa en agricultura en todo el mundo.
La misma casa que inventó cómo proteger la viña hoy experimenta cómo criar el vino sin madera.
La cata: del aéreo al plato
Probamos la gama completa: Aurore de Dauzac fresco y directo, el D de Dauzac blanco junto a la piscina (sí, Burdeos también hace blancos que valen la pena), y el gran vino con un almuerzo margalés. Taninos pulidos, fruta negra, ese perfil floral que solo Margaux entrega. Con la comida, otra dimensión.
El video completo de la vendimia y la bodega está en mi Instagram. ¿Cuál Grand Cru Classé está en tu lista de pendientes?
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